arte / naturaleza / paisaje

La naturaleza como principio de la vida, es también el soporte donde ésta deja su huella. Fuerzas, energías y cuerpos que, por con-tacto, han dejado sobre ese soporte su presencia. Que han hollado la propia naturaleza al habitar o transitar un espacio o lugar. Impresiones, éstas, de diferentes niveles de permanencia y visibilidad. Ausencias de unas presencias que se nos hacen presentes por esas huellas, por esas ausencias. Huella tras huella deviene rastro de tiempo sobre espacio. Dibujo que nos muestra el desarrollo y la expansión de la creación, que nos hace presente el rastro de la creación. Seguir el rastro, rastrear, buscar e indagar los indicios de ese rastro, es destapar el dibujo de esa expansión de la creación, cuyo punto culminante es el propio ser humano. Dibujo que nos lleva al conocimiento de nosotros mismos, a nuestra propia imagen, revelando a nuestra propia conciencia de conciencias la pre-Esencia de la Unidad Creadora. Desandar ese camino, esa senda, ese hilo es recomponer el holograma de nuestras propias imágenes y reordenar los mapas de nuestra propia conciencia. Imágenes y mapas que configuran nuestro propio paisaje, mundo y cosmología. Imágenes y mapas que son la expresión de una nueva huella, de un gesto nuevo. Paisaje que es el testimonio de la creación de un nuevo rastro. El Arte como Vía hacia el Origen de la Creación. El ser humano, desde su primera conciencia de ser y estar, ha estado observando la inmensidad de la Creación, ha estado observando permanentemente las luces del firmamento. El hombre, desde los albores del tiempo, ha establecido centros de observación y construido observatorios para comprender las leyes y el orden de la naturaleza, para comprenderse, como reflejo, a sí mismo. Centros desde los cuales observar fundamentalmente el movimiento del Sol, para establecer, a través del estudio de la proyección de su luz y de su sombra, mapas estables de tiempo. Centros desde los cuales orientarse, medir y ordenar el espacio de la gran horizontal. Observatorios de carácter también simbólico, a imagen y semejanza de los otros centros inmutables y permanentes del universo. Lugares que han sido sagrados, principio de todo templo, de todo arte y cultura de cualquier tiempo. Sitios donde se significa la posición universal del ser humano como punto medio entre el Cielo y la Tierra. Donde se expresa el sentido innato de trascendencia de todo hombre. Donde se manifiesta el sentido de verticalidad. Templos, desde los más simples a los más complejos, que son hábitat permanente o lugar de manifestación temporal de la pre-Esencia de la Luz invisible de la Divinidad. Construcciones que son la expresión y el mapa de una cosmología cultural de un lugar y un tiempo determinados. Cosmología que no sólo hace referencia al mundo exterior, sino al propio hombre, a su propio cuerpo y a su mundo interior, a su esencialidad. Dibujo orientado como camino, senda e hilo hacia su propio origen inmanente.