investigación: José Albelda
 

Nace en Valencia el 1963. Doctor en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia. Es profesor titular del Departamento de Pintura de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos (UPV), donde imparte las asignaturas Pintura y Naturaleza y Ecología, arte y cultura contemporánea. En su faceta de pintor ha realizado numerosas exposiciones colectivas e individuales, y es autor de los libros: El Sentido Dilatado. Reflexiones sobre arte contemporáneo, editorial UPV, Valencia, 1992; La construcción de la naturaleza, Generalitat Valenciana, Valencia, 1997 (junto a José Saborit) y Desde dentro de la pintura, editorial UPV, Valencia, 2008. Fue coordinador de la línea de investigación sobre Arte y Naturaleza en el grupo de investigación RAYE, y actualmente forma parte del Centro de Investigación de Arte y Entorno (UPV). Asimismo ha publicado numerosos artículos de investigación sobre arte, naturaleza y ecología.

 

 

En tiempos de excepción –en los albores de una nueva crisis civilizatoria alimentada por la crisis ecológica global- todas las disciplinas están llamadas a aportar su punto de vista y sus conocimientos, desde la ciencia al arte, desde la filosofía al activismo. No se trata de renunciar a hablar desde donde sabemos para sumarnos a otros discursos supuestamente más eficaces, sino de reenfocar nuestro conocimiento disciplinario -o indisciplinado- hacia lo que dichos tiempos nos demandan. Sería el caso de la reflexión y la experiencia artística sobre el “entorno naturaleza” como parte de la respuesta cultural a la crisis ecológica.

En esta tesitura, en los últimos años se ha iniciado una deriva desde la reflexión artística sobre la estética natural a través de metáforas de respeto y restauración, hacia otras posiciones de defensa explícita de la naturaleza y de crítica a las agresiones que ésta sufre, inaugurándose un prometedor y diversificado ámbito de trabajo artístico vinculado al ámbito de la ecología/ecologismo. En ese sentido el binomio arte-ecología se vería enmarcado en el contexto más amplio del diálogo arte-naturaleza, pero buscando objetivos más específicos, lo cual no supone en ningún caso una merma de su capacidad creativa ni se plantea como una superación o cuestionamiento de planteamientos y estéticas anteriores.

Son muchos los retos que un arte sensibilizado por los nuevos escenarios de crisis puede asumir, entre ellos citaremos algunos:

* Desarrollar propuestas sobre los vínculos entre territorio, vida vegetal, vida animal y culturas humanas, a modo de visiones ecosistémicas de la interdependencia.
* Escenificar la diversidad desde la pluralidad de lenguajes y de poéticas. Biodiversidad y diversidad cultural como un objetivo a defender, pero diversidad también como táctica en las formas de hacer, de mostrar, de comunicar.
* Desvelar lo que conscientemente se nos oculta en relación a los procesos de destrucción ecológica desde la interesada simplificación mediática, así como simbolizar y relatar lo que intrínsecamente no se puede ver, como determinados procesos de contaminación o la imperceptible destrucción de la biodiversidad.
* Abordar dede el arte la complejidad del tránsito hacia una cultura de la sostenibilidad y sus poéticas asociadas, partiendo del cuestionamiento del antropocentrismo extremo.
* Aplicar a los fundamentos y objetivos artísticos los principios de una ética ecológica ampliada.

Sin embargo, tan importante como atender a estos nuevos objetivos, será seguir mostrando a través del arte –con más urgencia si cabe- la belleza natural que nos queda y la importancia de las poéticas de la contemplación como camino de disfrute y de respeto. Tan imprescindible será, pues, continuar con la tradición del paisaje mostrando la azarosa belleza del mundo natural incluso en las más humildes adventicias, como reflexionar sobre una estética vinculada al activismo ecologista. En cualquier caso recordemos que en el arte, como en cualquier otra disciplina vinculada a la crisis ecológica, el sentido del hacer no se justifica sólo con grandes éxitos generales, sino a través de multitud de pequeños logros como contribución a una toma de conciencia colectiva. Logros que en nuestro caso  tienen que ver con afinar la mirada, apreciar la belleza, darse cuenta de su perdida, valorar lo que preservamos o reconstruimos, disfrutar de lo que se nos muestra para ser contemplado y representado.

 

José Albelda