investigación: Atilio Doreste
 

Es Artista Plástico nacido en Las Palmas de Gran Canaria el 20 de Marzo de 1964. Es licenciado en Bellas Artes desde 1989 por la Universidad de La Laguna. Completa estudios en Amberes y Roma. Obtiene el título de doctor en Bellas Artes en 1993. Ha participado en múltiples exposiciones de carácter nacional e internacional, tanto individuales como colectivas. Tercer premio nacional de dibujo en el Certamen de Artes Plásticas, 1981. Premios Regionales de Artes Plásticas en 1982, 1983, 1987. Tercer premio de pintura en el Certamen Paso Alto, 1987. Tercer premio de pintura en el Certamen Viña Norte, 1995. Diversos Organismos disponen de obra suya: Galería Amadis, del Ministerio de Cultura, y Biblioteca Nacional en Madrid, Club Paso Alto, Universidad de La Laguna, Colegio de Arquitectos, Excmo. Ayuntamiento en Tenerife, Caja Canarias, Casa de Colón en Las Palmas, y ACAA de La Habana. Es director del Taller de Arte, Poesía, y Paisaje del Campus de Verano de las Artes de Guía, de la Beca de Paisaje Fundación Guido Kolitscher en La Gomera, y del Grupo de Investigación TAC (Taller de Acciones Creativas). Actualmente es Profesor Titular del Área de Pintura en la Facultad de Bellas Artes de La Laguna, y realiza su actividad artística en su taller de pintura y grabado Gallo Rojo en Tacoronte.

 

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Prietos retoños
del joven duraznero,
flores al viento.

Son ramas viejas
que apartando las zarzas
caen sus espinas.

DISPARANDO

Son los nexos y fusiones que cargo de lo urbano. Subiendo la cuesta el aliento es poco y las piernas pesadas, para llegar a la atalaya de los respiros. Arden por el rabillo del ojo, mientras tanto, escenas y secuencias del crujido de la hojarasca. Ocurre, de vez en cuando, un parar, y también un clic.

CAZANDO IMÁGENES

Algo instintivo tiene la relación del hombre con el paisaje en eso de llevarse una pieza a casa. Incluso mi perra (esa gigantona) espera impaciente la salida para ponerse a la caza de algún pobre lagarto adormecido. Ella ha aprendido a rodar las piedras de un manotazo, y yo a entender que esa pretensión no es la más feliz. Me refiero a mi caso de cargar con cámaras, grabadoras, y demás artilugios, para ponerse a ojear cualquier escena merecedora de alguna composición mínimamente estética. Es mejor olvidarte de que estas técnicamente preparado y estar allí, sin más. Aunque algunas veces traiciono esta idea. Tan refinados somos algunos cazadores de hoy, que queremos traernos imágenes a golpe de pulsiones. Recuerdo que, cuando iba a pescar (hace bastantes años) habían nulas jornadas en que, antes del último hilo de luz que permitía regreso nocturno al coche, volcaba todo el engobe. Era un apocalípsis alimenticio que se conformaba con el mínimo pez. Un día, sin embargo, puede alzar a las rocas, con el impulso de la última ola, un sargo de un par de kilos, antes de que pudiera romperse el hilo. El carrete se me había atascado y había perdido toda la compostura del buen pescador, que antepone el disfrute en la conexión con el mar a ponerse en esos nervios. La tarde de hoy ha sido gris. Oteando todo el panorama sólo encontré de interés una sutil línea cálida en el horizonte entre los tumultuosos grises. Mientras tanto, en el erizado mar, se apreciaba una transparente laguna de luz. Con esa instantánea tan zen (pero de sensación occidental de insatisfecho vacío) me regresaba a casa, cuando me percaté de que el único detalle de color de la tarde estaba en las primeras flores de retama del año. Para aprovechar este golpe de ola, en el tramo final del camino, hice un lance final y extraño. Pieza con la que estaría complacido en poder colgar artificiosamente en la pared dedicada a mis egos de cazador o cuentista pescador.

DEJÁNDOLAS PASAR

No tuve ganas de sacar la digital de la mochila. Punto de luz perfecto, iluminación suave y contrastada. Las ramas de los eucaliptos dibujaban el aire serenas, las hojas caían llorosas y vibrantes. En un panorama, lejano un deportista con los brazos en cruz, las nubes eran espectaculares. Los árboles dorados de sol y pequeños rincones de encanto. Otros días me quejaría de no encontrar las situaciones, pero hoy dejándolas pasar a sabiendas que andamos en déficit de ceder, prescindir de la presa. Por eso quería atender a estas otras imágenes más imperfectas de la semana pasada, ejemplos fallidos donde muchas veces el negativo está al revés, caen motas de polvo, la película está caducada, las impresiones se agolpan, me olvido de pasar el rollo, un rayo da en la lente, mi perra se cruza delante, se resbala mi cámara de plástico entre los dedos durante el disparo... O quizás estas ocurrencias las estoy dejando pasar sin querer queriendo, porque ya no importa tanta exactitud.

Atilio Doreste


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link: atiliodoreste.blogspot.com