| imágenes: espacios de tránsito |
Estas
imágenes vieron la luz, por primera vez, en el año 1997. El
trabajo se desarrolló hasta el año 2000, principalmente, durante
las estaciones de otoño e invierno, en entornos de montaña,
con una cota máxima inicial de 2000 metros, que en algunas ocasiones
se superó. Los textos son paralelos al momento en que se dispararon
las fotografías, aunque más tarde se corrigieron y matizaron,
de acuerdo a la vivencia y sentido integral de la experiencia de con-tacto,
cuerpo, tiempo y lugar. |
Cuando nos miramos a nosotros mismos, somos opacos, no nos vemos. Somos como un recipiente de cristal ennegrecido por la acción del humo. La verdadera imagen nace en el interior de ese recipiente oscuro. Cuando sale a la luz, cuando la damos a la luz, esa imagen nos revela una parte de nuestra oscuridad. Si el gesto ha sido autentico, el recipiente perderá algo de su opacidad y la imagen estará impregnada de la luminosidad y el brillo de la verdad. El oficio radica en saber hacer, ese tránsito, ese gesto, y en la maestría en mantenerlo el tiempo necesario para transformar el recipiente en translúcido y así obtener un asomo de lucidez. |
UNOS CUANTOS VISLUMBRES
Proyecta el sol la sombra que vierte al caminante en el camino. Las huellas del caminante son también fotografías. Las fotografías son huellas de luz en el papel, son conciencia de la luz. ¿Y la sombra? La sombra es la razón de la imagen y su reverso ontológico. Poco después acude la palabra. La imagen no ilustra al texto. El texto no explica la imagen. Se desdoblan las palabras como se desdobla en su sombra el caminante, se de-construyen las palabras, se desgranan en su propio extrañamiento constitutivo (lexemas, raíces, desinencias) como el propio caminante se desgrana en el camino, llenando su silueta de tierra, agua, roca, barro o maleza, convirtiéndose en árbol, poste, dragón, templo o piedra. Yo y mi sombra ángulo recto, dice Altolaguirre en la playa, yo y mi sombra libro abierto. Se vierte el caminante en el camino, se pierde, se deshace. José Saborit, enero 2009
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